Estoy a punto de llorar, la verdad es que me contengo totalmente a la fuerza; ya siento la humedad recorrer la orilla de mis pestañas. Y no es que quiera que no te vayas, supongo que sólo es cuestión de nostalgia, del recuerdo, de lo que fuimos y no fuimos a la vez, de aquello en lo que estuvimos pero que existió sólo en nuestro mundo, en aquel que era sólo de dos, y que por ser de dos se separó, "si tan sólo, si talvez, si hubiera", pretextos para la fusión que jamás pasó, porque honestamente jamás sucedió. Te vas y seguirás como todos el camino, con piedras, con curvas, recto, plano o tortuoso, aburrido, divertido, peligroso o con tranquilidad. No espero un hasta pronto, para mi es un adiós.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.