No sé ni como empezar a agradecer a mis padres por todo, por darme la vida, por mis hermanos, por la familia completa. Puedo casi asegurar que no les di problemas en la adolescencia, y fue al salir de la universidad cuando empecé a salir y llegar tarde; tampoco fue demasiado pero pasó. Todo se calmó, me apoyaron a estudiar cine que es mi pasión, y si alguien ha encogido las alas he sido yo, ellos prácticamente me han pateado para que haga lo que desee. Nada me sobra, nada me falta. Tal vez sólo puedo decir que en realidad tengo cosas guardadas, muchas cosas buenas por dar, mucha energía que se ha gastado en el insomnio (inconveniente creo llamarlo "mal gastado" porque a golpes, cachetadas y todo lo que me provoca en el cerebro el insomnio, he aprendido). Jamás había provocado tantos problemas, tantas preocupaciones, tanta desesperación a mis padres como ahora que el insomnio volvió y en una semana me dejó con los nervios de punta, exhausta, agotada. Ayer cada uno...