No quiero lo de ayer, no quiero el error de siempre, no quiero estar suspendida sin gravedad cada vez que estás molesto, apartado, indiferente. Te llamo con una sonrisa y no recibo siempre lo mismo a cambio, trato de sobrellevarlo y ocuparlo como una oportunidad para mejorar, pero tampoco necesito que se vuelva un hábito. Yo también tengo problemas, estoy afrontando cambios de todo tipo y siento que se te olvida. ¿Vas a preguntarme qué tengo? ¿Harás como que nada pasó? Yo también me siento estresada, preocupada, pero me estoy ocupando. Me lastima tu indiferencia. -Anoche no dormí, otra vez...por si te lo preguntabas.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.