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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Son las 6:57, son las 6:58, ya no, ahora las 11:04

Mis padres por fin han visto nuestro cortometraje documental “Sombras del Asfalto”, me llenó de felicidad, satisfacción y alivio… Un momento lúcido en el día, mi cabeza duele nada, sé que el dolor está escondido, incluso reposando de tanto trabajar, pero disfruto estos momentos de paz como si fueran los únicos en años. Por la tarde escribí: Veo a personas con problemas desde el desempleo hasta la muerte, “esto no podría pasarme a mí”, o quizá ni si quiera pensamos en ellos hasta que nos sucede. Yo que adoraba dormir voy casi arrastrándome a la “meta” de 2 años con insomnio; jamás pensé que pudiera pasarme, ese “jamás” debería ser borrado, expulsado o prácticamente repatriado de mi vocabulario. Aunado a ello el neurólogo me diagnosticó depresión, -pero ¡hey!- yo sólo pensaba –¡me siento de maravilla!, si he estado estresada pero…- salí de la consulta desconsolada, realmente tenía que pensar las cosas, lo que realmente es la depresión ¿cómo no me di cuenta? –entonces lo ...

Los años...

Es verdad... con los años regresamos a nuestras raíces buscamos a los amigos de siempre, los amigos los que no piden explicaciones sobre nuestro pasado sino saber que estamos bien y el grupo puede reducir o aumentar pero en calidad deseas estar con alguien a quien puedas contarle el ahora, un recuerdo de vez en cuando pero no explicarle tu vida aunque si conoces a alguien y te brincas la parte aburrida es otra historia los años... los golpes... las levantadas... las heridas... las que sanan... las que aún no... las que se llevaron un pedacito de ti... las que talvez logres llenar sin proponerlo la vida, hermosa.

Cordón plateado

Hace años que tuve mis primeras experiencias en desprendimientos astrales, más allá de investigar opté por lo primero que cruzo en mi sentir; el susto. Me pasó en innumerables ocasiones el sentir que alguien se sentaba sobre mi columna y poco a poco giraba hasta quedar dándome la espalda y acostándose sobre mí, escuchaba muchas cosas extrañas, como el sonido de una tabla siendo cortada junto a mi cabeza y cuando lograba dormir no podía diferenciar la realidad del sueño, sabía que soñaba, o al menos eso pensaba pues confundí muchas veces la situación, mi solución a esto fue encender la luz del pasillo así al estar acostumbrada a soñar que estaba despierta en la oscuridad con eso podría diferenciar la realidad del sueño, pero el gusto me duró dos días cuando empecé a soñar la luz del pasillo encendida, cuando bajé las escaleras corriendo para pedir ayuda a mi madre y sentí el frío de las escaleras en mis pies siendo que estaba soñando; en esta misma ocasión le pedí que subiera a dormi...