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Mostrando entradas de febrero, 2013

Como va.

Realmente no me encuentro de humor para escribir pero creo que simplemente debo hacerlo. No he llegado al punto de poder decir que soy una adicta al chocolate, o a cualquier otra cosa, pero podría llegar a serlo; la causa: depresión. Suena gracioso, para los que la padecieron y los que no la han padecido puede resultar incluso más graciosa de lo normal ya que pareciera que usamos de manera muy recurrente esta palabra: me siento deprimida, no quiero estoy deprimida, tengo depresión, vamos formulen las oraciones que quieran, parece que cabe en todas, y si pueden intenten recordar cuantas veces la han dicho, seguro no pueden porque la han usado o demasiado o mmm nunca, el caso es que realmente tener depresión no es ni una pizca de gracioso, sobre todo cuando alguien más, el médico, te lo dice y el diagnóstico o te cae como un balde de agua fría o parece que no te afecta ya que no lo comprendes y por lo tanto no lo asimilas. Bien, tener depresión diagnosticada y estar tomando med...

A mis 40 años

Abrí los ojos y aunque el mundo desconocido me cegó por un breve instante con su luz, pude darme cuenta más tarde del hermoso panorama. Sabía que no encontraría a alguien como tú y en lo real de las palabras y sin pensamientos tristes me alegré. Hoy que los días han pasado por mi cuerpo, por mi alma, por mis memorias, puedo decir que recuerdo como un sentimiento momentos de felicidad, pero también hay cosas que sé que pasaron y no logro recordar, deduzco por experiencia pasada que momentos gratos no fueron y por ello en lo más profundo de algún mar desconocido se hundieron, más bien los hundí. Recuerdo las cosas pequeñas y particulares, tu lunar en aquella boca que siempre desee me besara por voluntad  propia, ese lunar que hacia mapa en la curva de tu boca, tu espalda ancha, tus brazos cálidos y...ya no recuerdo más, me es imposible coser las partes de tu cuerpo en mi memoria, quedaron esparcidas en el tiempo, imposibles de juntar como el corazón aquel que yo ...