Ayer quería escribir esto pero la gripe y todo lo que esta implica en mi persona me impidieron seguir adelante, sin embargo, guardé la idea en mi mente y el sentimiento en mi corazón. Usando palabras de mi querido y entrañable Mario Benedetti hoy sólo quiero hablar de “los que no están, están empero. ” Independientemente de la religión que digamos profesar, tal vez podamos llegar al acuerdo, sólo tal vez, de que todos queremos que cuando la vida terrestre se termine algo más nos aguarde en otro lugar, algo bueno, un lugar donde podamos reencontrarnos de alguna manera con aquellos que se han ido, no sé si a tiempo o destiempo, jóvenes, adultos, la edad no importa, duele, aunque a veces cuando lo vemos venir nos vamos haciendo a la idea, a diferencia de los “accidentes” o las muertes súbitas que nos llenan de horror y agonía. He pensando desde hace mucho tiempo que nada pasa por casualidad, como muchos en la cultura oriental creo que sucede lo inevitable. No es necesario ...
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.