Sólo
hoy que escribo y escribo sin parar en desesperación puedo decirte las muchas veces en que asentí a todo lo que decías,
mintiendo por dentro pensando que era imposible o irreal que pudieses ser tan
cruel.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.
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