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Pocas palabras


Como quisiera en este momento decirte en tu cara una sola cosa.

VETE A LA CHINGADA.

Mi padre casi se muere ayer y TÚ ni te inmutaste, y TÚ otro con quien soñé, en quien esperé y luego olvidé, TÚ que me despertaste para preguntarme como estaba; me desviví explicándote la situación terminando con una sonrisa para simplemente no recibir ninguna respuesta. Virgo me enseñó a no esperar nada de nadie, lo aprendí bien pero deje de practicarlo cuando salió de mi vida y he vuelto al mal hábito de la esperanza.

Ese día te pregunté:
¿qué clase de mujer crees que soy?
Me dijiste que una buena mujer, ¿eres tú entonces el mal hombre?

No me molestes más, busca en otro lado lo que necesitas porque el respeto que pensé que me tenias lo tiraste a la basura con tanta facilidad.

Ni Señor del Café, ni Casa Blanca, ni Piano ni nada, nada.

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