Me siento mal, en el ojo del
huracán, a punto de la devastación. Ya te he dicho lo que haré cuando actúes,
dependiendo de las circunstancias, en la espalda o en el corazón pero será mi
mano la que te toque:
“Nada puedo hacer más que
llorarte con mi sonrisa y disculparme esquivando tu mirada; ó Nada puedo hacer más que conocerte y sentir el te quiero o no.”
Necesito un abrazo que no llegará, precisamente porque lo quiero, aunque no lo espere.
Necesito un abrazo que no llegará, precisamente porque lo quiero, aunque no lo espere.
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