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La Bestia.

Hoy vi a la bestia naranja, flotabas en el aire y ella se regocijaba flotando también debajo de ti. Sus garras afiladas eran la amenaza más grande, pero como el ejecutor que es sólo te acarició el vientre suavemente mientras dormías en el color de las llamas. Abre lentamente los ojos, no se irá, abrirá tu estómago, y como el terciopelo se deslizará su lengua por tus entrañas, pero no comerá, no es parte de su naturaleza, tal vez, casi seguro, beberá, sólo eso, y luego de su éxtasis momentáneo te dejara caer precipitadamente sobre los otros cuerpos que ha recogido a través de los años mientras se arrastra lentamente bajo una cama nueva.

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