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Casi domingo


Puedo ser tan mala como tú quieres que sea, puedes tratarme mal las veces que quieras, puedes ignorarme y vestirme torpe, insegura y tacharme de loca de las malas.
¿Para qué negar lo que tanto crees?
¿No me haría acaso eso más loca de lo que ya crees que soy?
Digo que no y es sí, digo que sí y es no, trato de ser empática y resulta mal. Terminaste con lo que tenía y de tus múltiples apuntes sobre mi caso, pocos de los que piensas has observado se acercan a la realidad de las cosas.
Normal y clásica buscas. Normal y clásica puedo otorgar, pero no todo los días de la semana.
Ya no me puedo acostumbrar a lo mismo, supongo que todo lo que me resta de energía tendrá siempre un toque fino de tus dedos, una mueca o una sonrisa, porque eres mejor de lo que crees ser, pero no lo crees. Eres bueno en todo, menos en creer en ti, en creer de verdad, no sólo en las palabras que sueltas y a veces casi escupes sobre ti.

Para quien algo no desea, que fácil es desprenderse de las cosas, para quien ama a un alguien, toda una vida no basta.

Gracias a ti, ese otro alguien que lee, que entiende, que no me dice que le explique, que mira con sinceridad lo que soy sin ponerle un poco o un mucho y así tal cual, sabe.

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