Hace años que
tuve mis primeras experiencias en desprendimientos astrales, más allá de
investigar opté por lo primero que cruzo en mi sentir; el susto.
Me pasó en innumerables ocasiones el sentir que alguien se sentaba sobre mi columna y poco a poco giraba hasta quedar dándome la espalda y acostándose sobre mí, escuchaba muchas cosas extrañas, como el sonido de una tabla siendo cortada junto a mi cabeza y cuando lograba dormir no podía diferenciar la realidad del sueño, sabía que soñaba, o al menos eso pensaba pues confundí muchas veces la situación, mi solución a esto fue encender la luz del pasillo así al estar acostumbrada a soñar que estaba despierta en la oscuridad con eso podría diferenciar la realidad del sueño, pero el gusto me duró dos días cuando empecé a soñar la luz del pasillo encendida, cuando bajé las escaleras corriendo para pedir ayuda a mi madre y sentí el frío de las escaleras en mis pies siendo que estaba soñando; en esta misma ocasión le pedí que subiera a dormir conmigo, me es más fácil conciliar el sueño con alguien más en la habitación, ese fue el día en que mi padre pasó de creerme a asustarse pues en cuanto nos acostamos alcancé a escuchar los últimos sonidos del grito que emití. Me desperté de golpe y llorando, sin poder hasta la vez recordar que soñaba.
Me pasó en innumerables ocasiones el sentir que alguien se sentaba sobre mi columna y poco a poco giraba hasta quedar dándome la espalda y acostándose sobre mí, escuchaba muchas cosas extrañas, como el sonido de una tabla siendo cortada junto a mi cabeza y cuando lograba dormir no podía diferenciar la realidad del sueño, sabía que soñaba, o al menos eso pensaba pues confundí muchas veces la situación, mi solución a esto fue encender la luz del pasillo así al estar acostumbrada a soñar que estaba despierta en la oscuridad con eso podría diferenciar la realidad del sueño, pero el gusto me duró dos días cuando empecé a soñar la luz del pasillo encendida, cuando bajé las escaleras corriendo para pedir ayuda a mi madre y sentí el frío de las escaleras en mis pies siendo que estaba soñando; en esta misma ocasión le pedí que subiera a dormir conmigo, me es más fácil conciliar el sueño con alguien más en la habitación, ese fue el día en que mi padre pasó de creerme a asustarse pues en cuanto nos acostamos alcancé a escuchar los últimos sonidos del grito que emití. Me desperté de golpe y llorando, sin poder hasta la vez recordar que soñaba.
Al no poder
dormir por el miedo de la cantidad de cosas que pasaban decidí dormir por la
tarde, esa vez fue un día terroríficamente extraordinario, me vi, flotando
sobre mi cuerpo, en ese momento sólo pensé que al no saber controlar la
situación sino hacía algo en el momento simplemente no podría regresar a mi
cuerpo así que lentamente acerqué mi dedo pulgar del cuerpo flotante al cuerpo
verdadero en la cama, en cuanto hice contacto desperté y pedí, de verdad, a
Dios que jamás me sucediera de nuevo, porque nunca tuve a quien preguntar, con quien
informarme, y lo que siempre leía es que mientras tu alma estaba fuera de tu
cuerpo otra presencia podía ocuparlo y eso era el miedo más grande.
Hace casi dos
años padezco insomnio crónico, tarde mucho, lo sé, pero fui con el neurólogo y
el lo detectó, pero en confianza y de no se donde empezamos a platicar del
desprendimiento astral y fue la primera persona que me encamino ligeramente a
este nuevo mundo al que he regresado pero no por voluntad propia.
Ayer leí que
cuando el alma se desprende del cuerpo hay un lazo color plateado, un cordón
que hace que no se rompa el vínculo entre tu cuerpo y tu alma, la desventaja es
que una vez que sales de tu cuerpo y te pones a caminar hacia donde quieras, si
tardas mucho en regresar, ese lapso de tiempo puede provocar que entonces sí
otro ser habite tu cuerpo.
Seguiré leyendo,
seguiré investigando, buscando, leyendo, Carlos Castaneda es ahora sino mi
solución, al menos una forma de ver las cosas de manera positiva.
Arreglaré esto
más tarde, conté todo revuelto, al menos al principio, pero necesitaba
escribirlo y liberarlo para obtener un poco de esa paz que siempre me encanta.
Comentarios
Publicar un comentario