Pareciera
que sobre nuestras cabezas y hasta la altura de nuestras cinturas hay niebla
que esconde una despedida, rostros tristes, palabras que sin sonido se mueven
en mi boca, en la tuya no sé, quiero pensar que si, pero siempre mi error fue querer de ti lo que no eras, me quedo con el quien sabe.
Las risas calladas se fueron…
Las risas calladas se fueron…
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