Querido
Dios: mi mamá no me ha querido decir nada, o tal vez no encontró el momento, mi
papá me dio la noticia, no me la quites, sabes que mi corazón puede hacerse más
duro, pero mis lágrimas se van haciendo más ligeras también.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.
Comentarios
Publicar un comentario