Tengo tantas cosas que hacer, lavar la ropa, no mi ropa, sólo la ropa, hacer la tarea, terminar el trabajo de la oficina, ir de compras, asistir a un entierro, regar las plantas, llorar y luego quedarme sin aire de tanto reír.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.
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