Pregoné con quien me preguntó que ya te había olvidado y es
en parte cierto, en gran parte que ya no paso el tiempo tomándote fotografías
con mi memoria. Sé, sin embargo, que
tantos días como fueron los que ocurrieron son imposibles de suprimir en mes y
medio; sé también, que de manera inconsciente elaboré la forma de que vieras
mis intereses sin frontera, se que funcionó y lo sabes, pero también sé que
nunca te ha interesado lo suficiente sí todo lo hecho ha sido por mera cuestión
de orgullo personal.
Antes de todo te recuerdo, les recuerdo, que aquí guardo mis cartas, por si algún día pierdo el corazón y la sonrisa.
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